sábado, 30 de septiembre de 2017

Nothing else matters


Participación en los relatos jueveros. Convoca y organiza en esta ocasión Roxana desde su blog Soñando uno de tus sueños, donde podeis leer al resto de los participantes.

Este texto forma parte (o no) de un trabajo que tengo entre manos. Quería centrarme en la creación de uno de los personajes principales. Leerlo como si fuera un borrador.

El sueño me abate, pero no puedo descansar. El horror acude a mí cuando cierro los ojos.

Apreto el paso, esta inmensa nave es oscura y laberíntica. Cada día exploro un poco más, la conozco un poco más, pero sigue siendo hostil. 

La música es mi única compañía, la música de los humanos. He logrado reproducir el disco de oro en el ordenador central, lo he programado para que los millones de archivos de audio que contiene se reproduzcan eleatoriamente.

Paso por la gran sala bajo el castillo de popa. Todos duermen criogenizados, a salvo, sin novedad. Pronto despertará Sukiro, cuando sus heridas hayan sanado.

A veces tengo la sensación de que esta nave está viva y me observa.

Se escucha Nothing else matters. Quizás sea verdad, quizás nada más importe. Hemos sobrevivido a la extinción y, aunque viajamos hacia un hogar incierto, seguimos teniendo un futuro.

Pero han muerto tantos, hemos sufrido tanto. Dime reina mía, dime que todo no fue mentira, recuérdame que el dueño de esta nave fue el mayor enemigo de los agires.Tengo tantas dudas, tengo tanto dolor y odio en mi corazón. 

Estoy cansada, muy cansada.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Jueves de relato....LA MANO QUE DA LA MONEDA


Buenas a tod@s.

En esta ocasión, si me lo permitís, voy a participar en los relatos jueveros dando a conocer uno de esos blog de pocas entradas pero que tiene, según mi parecer, mucha calidad.

No voy a plagiar nada, mi intención es simplemente la expresada, sin más.

Si os gusta, podéis dejar un comentario en su blog (en la parte inferior derecha). No es necesario comentar aquí ya que, en realidad, yo no publico nada.

El nombre del blog es: El mundo de Mafufe. Pinchar en el enlace que sigue para ir a la entrada. Espero que os guste.


Nota: Los comentarios están un poco escondidos. Al final del blog hay dos flechas, sobre la flecha que apunta a la derecha hay un bocadillo de diálogo pequeñito con un número dentro, pinchar ahí para abrir los cometarios.

Participación (o algo parecido) en los relatos jueveros. Convoca y organiza en esta ocasión Gus desde su blog julianoelapostata56, donde podeis leer al resto de los participantes.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Cuento de mi hija

Hoy traigo algo muy especial para mí, un cuento de mi hija de nueve años. Lo escribió hace un par de días y me trae loco desde entonces para que se lo publique en el blog. Ha escrito algunos en una libreta que tiene pero este es el primero que ve la luz más allá del circulo familiar. La trama y los diálogos son un poco delirantes pero, aún así, espero que os resulte tan simpático y ameno como a sus padres. 
 
Las aventuras de Lucy y Marcos

Había una vez una niña llamada Lucy, tenía 8 años, le gustaba leer y su vida era normal y corriente.
 
Un día, cuando Lucy estaba asomada a la ventana, aburrida, sin nada que hacer, oyó unos gritos en la casa de sus vecinos y vió una sombra.

—¿Qué es eso? —Dijo Sansón, su papá.

—¿Qué paso? —Dijo Katty, su mamá.

—Nada, solo estaba ensayando mis gritos, escuchad: ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh! —gritó Lucy.

—¡Ah, vale! Pero dínoslo antes de hacerlo —dijeron al unísono.

A los dos días Lucy vio a los vecinos en el hospital por la televisión. Se asustó tanto que temió que les pasara a ellos.
 

A los vecinos no les pasó nada, simplemente tuvieron lesiones muy graves.

En cinco meses volvieron a su casa.
 

Cuando pudo, Lucy cogió a escondidas el teléfono fijo y llamo a su amigo Marcos.

—Mira porfa, ven cuanto antes, es urgente.
 

—Perfecto, voy ahora mismo. —Y en cinco minutos pasó por allí.
 

Ding dong.

—¡Abro yo!—dijo Lucy —Ven a mi habitación sin que nadie se entere y corriendo, plis.

Cuando llegaron a la habitación Lucy le explicó:

—Voy a empezar con lo fácil. Tu eres el chico más valiente y aventurero que conozco, así que tengo una tarea para ti. Bueno, mejor dicho, para los dos, si me quieres ayudar, claro…


—¡Suéltalo ya, mujer! Llevo esperando aquí desde hace media hora por lo menos.
 

—¡Yas!, jajajajajajaja, exagerado.Vale lo suelto, necesito que me acompañes a una aventura y… No, no es la de un libro, es de verdad. Oye, ¿Vistes las noticias, la de dos personas en el hospital? 

—Sí.


—¡¡¡Pues esos eran mis vecinos!!!
 

—Estás de guasa, ¿no?
 

—No, pero la causa no fue un accidente como dijo la tele, ¡fue un monstruo! Por eso quiero que me ayudes a capturarlo. ¿Qué me dices?
 

—No sé, suena un poco peligroso. Y además, se lo tengo que decir a mis padres, a ver que dicen.
 

—Ni se te ocurra decírselo porque… primero, te van a decir que no; segundo, van a tener miedo de que te pase algo y tercero, se lo van a contar a todo el mundo.
 

—Vale, aunque no esté convencido del todo, acepto.
 

—Bien, ¡gracias! Nos vemos mañana por la noche en mi jardín. Pero quiero que antes nos hagamos pasar por el presidente para llamar a la policía, porque si no nos hacemos pasar por alguien importante no nos van ha hacer caso.
 

—Venga, vale.

—¡Hum, hum! Hola, ¿estoy hablando con la policía? —dijo Marcos con la voz de mayor.

—Si señor.
 

—Soy el alcalde y he llamado por que he oído que en mi ciudad hay un monstruo. Así que vaya a la calle don Federico nº 10, en ese mismo jardín estará el monstruo esta noche. Pero sean sigilosos, si no se ira  corriendo. ¡Es una orden!
 

—¡Si, señor! Estaremos allí a medianoche.
 

—¡Chócala, la hemos clavado!
 

—Nos vemos mañana por la noche.
 

—Adiooos.
 

—Por la noche fue la policía y no lo encontraron.
 

A la noche siguiente vino Marcos y se reunió con Lucy.
 

—Mira, vamos a tener que capturar al monstruo nosotros.
 

—Aunque no quiero, ¡vamos allá!
 

—Entraron en casa de Lucy, cogieron un tirachinas y un palo del cepillo y fueron a detenerlo.
 

—¡Manos arriba! —dijeron los niños.
 

—¡Primero, soltad las armas! —Rugió el monstruo. Y de lo petrificados que se quedaron, las soltaron.

—¿Me vais a prometer que no me hareis daño? —preguntó el monstruo.
 

—Valeeeee —dijo Lucy—. Pero, tengo dos preguntas: primero, ¿por qué atacastes a mis vecinos?

—Porque eran delincuentes peligrosos.
 

—Ah, vale. Segundo… Espera, ¿estás diciendo que son delincuentes?
 

—¡Sí!
 

—¡Pues tenemos que detenerlos ya! —exigió Marcos.
 

—Yo os ayudaré. Al fin y al cabo somos amigos, ¿no? —les dijo el monstruo a los niños.

—Si, claro. Iré a decírselo a mis padres —dijo Lucy.
 

—¿¡Cómo!? —dijo Marcos.
 

—No sé, pero ya se me ocurrirá algo —le tranquilizó su amiga.

En ese momento se miraron fijamente, no pudieron evitar pegar sus dos cabezas y se besaron. Rápidamente se cortó el rollo, el monstruo o como le llamaron ellos, Love, dijo: 

—¡Qué bonitooooo!.
 

Y Lucy fue a decírselo a sus padres.
 

—Mamá, nuestros vecinos son delincuentes peligrosos.
 

—¿Cómo lo sabes?
 

—Porque...Visito la página de la policía por internet. ¡Lo siento!

—No pasa nada.
 

—Lo malo es que no saben la dirección. 

—Pues tenemos que avisar a la policía ya. 


—¿Puedo llamar yo porfa?
 

—Vaaaaale.  

Y cogió el móvil y se reunió con su amigo y Love, que la esperaban en el jardín.
 

—Chicos, ya tengo el teléfono. ¡Vamos a llamar!
 

—Hola. La dirección de los delincuentes es: Don Federico n° 9 

—Gracias, en cinco minutos estamos allí.

A los vecinos se les detuvo y por 5 años estuvieron en la cárcel. Lucy y Marcos se casaron. Love fue policía.


Y colorin colorado este cuento se ha acabado.
 

                                 ¡Espero que les haya gustado este cuento!
A.S.A.