martes, 29 de enero de 2013

Supervivencia programada (cuenta atrás) REEDITADO

Participación en el proyectos de Adictos a la escritura del mes de enero. Temática del mes: "El fin del mundo frustado"

25 de noviembre de 2012

Sobre su escritorio reposaba el informe inicial de lo sucedido. Había pasado la noche en vela tratando de entender todo aquello, releyendo cada párrafo, repasando la lista preliminar de los identificados hasta aquel momento y entre los que había  militares de alto rango, científicos eminentes de todo el mundo, magnates de los negocios, mentes prominentes de todas y cada una de las ramas de la ciencia: médicos, ingenieros, físicos, químicos,... mucho de ellos Premios Novel. Cada uno con sus familiares más cercanos: padres, madres, hijos, hermanos,...



No se habían encontrado supervivientes. La radiación era demasiado alta para que nadie pudiera soportarla; aún con un traje especial, la unidad de evaluación no podía permanecer más de treinta minutos en el interior. Se estimaba que cien mil personas habían muerto en aquellas instalaciones construidas durante la guerra fría, un refugio diseñado para sobrevivir a un ataque nuclear y del que solo él, el presidente, podía autorizar su uso.

—Lo más sorprendente —pensó —es que en ningún cadáver se ha encontrado rastros de la muerte dulce. ¿Cómo podían cien mil personas estar libres de la pandemia que está aniquilando a la humanidad? ¿Cuánto tiempo llevaban escondidos allí? ¿Cómo era posible que la cúpula militar de mí ejercito estuviera involucrada y yo no supiera nada? ¿Qué pretendían?...

Demasiadas preguntas sin respuestas para el hombre, que se suponía, más poderoso de la Tierra. Preguntas a las que no hallaría respuesta, ya no, no tenía más tiempo. El cosquilleo en las manos y en los pies iba en aumento, confirmándole que su fin estaba muy cerca.


20 de noviembre de 2012

—¿No te importa que nos hayan secuestrado?

—¡Pues no! Fuera de aquí seguramente ya estaríamos muertos por la “muerte dulce”. Ellos nos han dado la oportunidad de sobrevivir.

—¿Y si fueran “ellos” los que la fabricaron?

—No digas sandeces, Víctor. Eso sería un acto tan atroz que no puedo creer que nadie fuera capaz de...

—Pues lo han sido, John, tengo pruebas. El general dio la orden hace cinco meses y nosotros llegamos aquí a finales de agosto. ¿Recuerdas el líquido que nos inyectaron nada más llegar y que se suponía era un complejo vitamínico?

—Sí.

—Era la vacuna a la muerte dulce. Tú eres un biólogo eminente, dime pues: ¿cómo es posible que hubieran podido sintetizar una vacuna para un virus tan letal en tan poco tiempo y, además, fabricado dosis para cien mil personas, si no fueran también los creadores del germen?

—Pero... esto es una locura. ¿Estás diciendo que el general y sus hombres son los responsables del mayor genocidio de la historia de la humanidad? ¿Por qué?

—Piénsalo bien, John, en este bunker se encuentran las personas más eminentes del mundo, la elite científica, empresarial, y militar; se puede decir sin miedo a errar que entre estas paredes están los hombres y mujeres más poderosos de la Tierra, los verdaderos amos. ¿Crees que “ellos” iban a meterse en un agujero como este, durante no se sabe cuanto tiempo, sin la garantía de que cuando salieran siguieran conservando su poder? Y no hay mejor manera para que esto suceda que “fuera” no quede nadie que pueda poner en riesgo su estatus.

—¡Estas loco! Todo esto es fruto de tu imaginación. No puedo creer nada de lo que me cuentas. Y hay algo que no comprendo: ¿qué motivo les indujo a meternos a todos nosotros en este refugio?.

—No importa amigo, entiendo que esta pesadilla sea difícil de asimilar. Pero pronto acabará. No permitiré que “estos asesinos” tengan la posibilidad de sobrevivir  al resto de la humanidad. Deben morir aunque para ello muramos todos los que nos encontramos aquí. Todo esta preparado.

—¿Qué quieres decir, Víctor? ¿Qué has hecho?

—No te alarmes, aquí será rápido. Solo quería despedirme de ti. Has sido el único amigo que he tenido, siempre te aprecié como al hermano que nunca tuve. Perdóname por haber decidido nuestro fin, pero no tuve elección.

John enmudeció ante las lágrimas de Víctor. Lo conocía muy bien para saber que, fuera lo que fuera lo que hubiera hecho, solo la desesperación y la impotencia podían haber guiado sus actos.

La primera explosión les arrancó la vida y destruyó el mecanismo de apertura de las pesadas compuertas que les aislaban del exterior. Otras dos provocaron una brecha en las paredes de reactor principal y auxiliar, derramando, con extremada rapidez, una ola de radiación tan elevada que aniquiló a todos los ocupantes en pocos minutos.


30 de julio de 2012

El técnico sudaba copiosamente por la tensión mientras seguía a su superior por la zona restringida de la base. - ¡Sígame!, esto debe verlo el general – le había dicho tras revisar los últimos datos obtenidos.

—¿Qué certeza tiene de esta predicción? —le espetó el general con tono inquisitivo.

—El cien por cien, señor —titubeó por un instante—. Se han introducido los datos tras comprobarlo reiteradamente. El resultado no ofrece dudas.

El general despidió a sus subalternos y con el informe en las manos se dirigió a su secretario.

—Convoca de inmediato al grupo de “los lobos”.

El secretario dudó por tan insólita orden.

—¿El presidente debe saberlo también, señor?

—Por supuesto que no, ese pusilánime jamás permitiría lo que vamos a hacer.

Ese mismo día se reunían, en un lugar secreto y con la máxima discreción, el grupo de los hombres más poderosos del mundo. El general tomó la palabra.

—Señores, nuestras más agoreras sospechas se  han confirmado: la raza humana se enfrenta a su extinción. A finales de este año, el 21 de diciembre, el astro que nos dio la vida producirá la explosión solar más enorme que se haya conocido jamás. Esta llamarada arrasará parte de la atmósfera terrestre, haciendo inviable la vida en la superficie durante un periodo indeterminado aún. Les he reunido aquí con carácter de urgencia para iniciar el protocolo “SUPERVIVENCIA PROGRAMADA”, que incluye, como saben, la exterminación premeditada del 99,99 por ciento de la raza por el virus que hemos diseñado: el VMH-07. Haremos creer que ha sido una mutación accidental de un virus común en un laboratorio secreto. La vacuna para nosotros ya está preparada. Cuando esto termine, nuestra hegemonía seguirá en vigor. Nosotros seremos los creadores de una nueva raza humana surgida de las cenizas de una civilización agónica —su voz se exaltaba por momentos ante esta posibilidad—. Votos a favor.

Los diez miembros del grupo levantaron la mano al unísono con una sonrisa de satisfacción.

—Bien, no esperaba menos de ustedes. Se inicia pues el protocolo para el nuevo orden, o debería decir... —ya no pudo aguantar la risa— la perpetuación de nuestro orden.


Año 1012, península del Yucatán.

El discípulo de la gran Atziri no podía comprender aquella importante omisión en el relato de la última profecía de su maestra.

—Perdonadme mi atrevimiento, altísima inteligencia, pero siempre me has dicho que debo preguntar aquello que no entienda, que esta es la senda de la sabiduría.

Atziri lo miró con la dulzura de una madre que desea trasmitir todo su saber al hijo que aún no entiende el mundo que le rodea.

—Pregunta lo que gustes, mi brillante Itzel. Si está de mi mano, ninguna de tus dudas quedará sin respuesta.

Itzel inspiró hondo y expresó en voz alta la incertidumbre que lo reconcomía desde hacía varios días.

—¿Por qué, sabia entre los sabios, no has relatado que Luna se interpondrá en el camino de la llamarada solar, salvando al planeta y a sus habitantes de su segura destrucción?

Atziri sonrió con benevolencia, como quién sabe mucho más de lo que desearía y no cuenta más que aquello que puede comprender su interlocutor en cada momento.

—Porque no habrá una sino dos incidencias cataclísmicas y contemporáneas en la existencia de los humanos, y nosotros ya no estaremos para guiarlos, habremos vuelto a las estrellas.

—¡Dos dices! ¿Cuál será la otra?

—La otra, mi querido Itzel, se producirá si el ser humano se deja dominar por su propio egoísmo.

Esta respuesta fue tan enigmática que Itzel no pudo, ni quiso, seguir indagando. Luego, tras meditarlo, comprendió que Atziri no había respondido a ninguna de sus preguntas.


Atziri lamentaba mentir: las fechas habían sido cambiadas a propósito. Pero, al fin y al cabo, ¿qué significado tiene una profecía si no sirve para el cambio?. De esta manera ellos tendrían más tiempo.
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*Imagen tomada de internet

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