viernes, 30 de enero de 2015

Los herederos de la Tierra (XV): El odio que nos unió

No existirá nunca un mundo utópico, una sociedad o un tiempo donde todo sea perfecto; ya que esa idealización es subjetiva y además, no será jamás una meta, un final a donde llegar y permanecer.

Nuestra sociedad sería un milagro a los ojos de un ser humano de la Edad Media y en cambio, con total seguridad, será considerada una barbarie dentro de cien años.

Pero hay actitudes que llevamos arrastrando desde que somos conscientes de nuestra propia humanidad, que nos impiden evolucionar, nos limitan un crecimiento sostenible como especie y un futuro más esperanzador. 

Una de estas actitudes es el ODIO. 

Y la llamo actitud y no sentimiento ya que no me refiero a la inquina, la aversión o el rechazo de una persona, incontrolable e intensa, contra algo o alguien; hablo de la sistematización para generar ese sentimiento entre los pueblos, fomentadas por medio de la diferenciación, el miedo, el desconocimiento o la des-idealización de otra cultura, religión o creencias. 

Odio que genera guerra, terrorismo, aniquilación, xenofobia, marginación, sometimiento, esclavitud,...

Odio estéril, recíproco, suicida, ilógico, destructivo, irracional, estúpido, degradante,...

No somos perfectos, no, no lo somos. Pero podemos aprender, podemos crecer, evolucionar, madurar como sociedad. Rechacemos el odio y a los que lo fomentan, busquemos las causas verdaderas que lo generan y no nos limitemos solamente a luchar contra sus consecuencias (efectos),  sino a resolver el problema asumiendo plenamente nuestra responsabilidad (como sociedades más avanzadas).

Perpetuar el odio entre los miembros de una misma especie como medio de resolución de conflictos, genera tal grado de inestabilidad dentro de esa sociedad, que hace inviable su supervivencia.
ibso

Foto: "Montaña de Fuego" Parque Nacional de Timanfaya. Lanzarote. Autoría: Web oficial de Turismo