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Mostrando entradas de julio, 2015

Los jueves relato: LAS EDADES DEL ALMA

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Aquí esta mi participación de esta semana en los relatos jueveros. Convoca en esta ocasión Maribel Lirio con el tema "Las edades del alma". En su blog Soliluna podeís ver el resto de relatos participantes. 
Pediros disculpas por reeditar un texto antiguo y por no adaptarme demasiado al tema. Aún así, espero que os guste. 
P.D.: No es mi cumpleaños

¿DESEOS CUMPLIDOS?
Reeditado

Hoy es mi cumpleaños y estoy feliz. Hace ya un año que todo cambio. Aquel día en que formulé mi primer deseo y supe lo afortunado que era al ver como se hacía realidad, al comprender que todo lo que deseara se haría realidad y... la gran responsabilidad que esto implicaba.
¡Que jamás vuelva a morir un niño de hambre en ninguna parte del mundo! —desee—, y desde entonces todas las naciones del mundo aumentaron, a pesar de que la economía de muchos de ellos estuviera en crisis, la ayuda humanitaria. Se ayudó a desarrollar la producción de productos básicos y se invirtió en modelos de crecimiento sostenible. Se co…

LAS SEMILLAS DEL CORAZÓN (participación en los relatos jueveros: "Flores y colores para inspirar relatos")

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En esta ocasión el juego es conducido por Dorotea desde su blog "Lazos y raíces". Ella nos propone un relato inspirado en flores y/o colores, designando a cada participante una imágen florida. A mí me tocó la que podeís ver más abajo. 
Después de mucho divagar, se me ocurrió escribir sobre un tema que, en su día, me inspiró una amiga mexicana llamada Sara O. Durán. Como "se me fué de madre" en cuanto a la extensión, lo he dividido en dos partes. La segunda la publicaré fuera de este divertimento juevero.
Bueno, sin más preámbulos, os dejo con la primera parte de "LAS SEMILLAS DEL CORAZÓN" . ¡Espero que os guste!

La señora Dorotea, doña Tea como la llamaban sus vecinos, vivía en una ruinosa cabaña a las afueras del pueblo fronterizo mal nombrado Pejiguera, al norte, en una de las zonas más áridas y sedientas del país. Su difunto esposo, esforzado labrador y curandero de afición, la había dejado hacía unos años con el corazón colmado y un precario sustento.

Cue…

La incompleta fábula de las gallinas (reeditado)

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En una granja de gallinas ponedoras ocurrió en cierta ocasión lo que os voy a contar:
El granjero daba de comer a todas sus aves con la ración diaria suficiente para engordarlas, todas comían hasta hartarse. Al principio todo iba bien, cada animal estaba sano y ganaba peso con rapidez, ponían huevos que el granjero vendía y sacaba su beneficio. Pero las gallinas cada vez exigían más y más comida, de más calidad, más cara, desperdiciando gran parte de ella; pero contrariamente a lo que se podía esperar, no ponían más huevos. 

El granjero pensó en sacrificar a la mitad y recuperar parte de sus perdidas con la carne de las aves. Y así lo hizo. Al resto comenzó a darles la mitad de la comida que necesitaban para sobrevivir, pensando que si luchaban por el alimento se mantendrían activas, fuertes y producirían más huevos. 

De nuevo todo iba bien. Pero al cabo de un tiempo, las gallinas empezaron a disputarse el pienso, a pelear entre ellas, a infringirse heridas graves, a enfermar y morir. Pa…

EL TREN SOÑADO (participación en los relatos jueveros: "Sucedió en un tren")

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En esta ocasión propone y conduce Alfredo Cot desde su blog "La Plaza del Diamante". Aparte de las reglas conocidas añade las siguientes: 1.- Éste no será un relato como siempre, sino un relato corto de no más de 200 palabras, sí, ya sé lo que dijo Tésalo, pero le he consultado y está de acuerdo. 2.- Tu historia nace y da continuidad a partir de mi introducción, que no cuenta para el límite de palabras. 3.- El tema será "Sucedió en un tren" con todas las variantes reales o de ficción: época, tipo de tren, estaciones, cercanías, larga distancia, etc.

La inspiración no dio para mucho y, además, me pasé en 16 palabras con la extensión. Aún así, no quería faltar a la cita. Espero que os sea ameno.

En cursiva (y entre comillas) el inicio común.

"Su voz era como un susurro, hablaba y hablaba sin escatimar en detalles. A esas horas de la noche, los pormenores sobre la historia de nuestra familia me adormecían sin poder evitarlo. El abuelo repetía una y otra vez la avent…