sábado, 29 de agosto de 2015

Este jueves: FANFICTION

Otro jueves más participo en este divertimento literario. En esta ocasión nuestro anfitrión es el Demiurgo, que desde su blog "El Demiurgo de Hurlinghan" nos propone como tema de escritura el mundo del FANFICTION.

Este es mi aporte. Para el reso de relatos de los demás participantes podeis aceder pinchando en el siguiente enlace: "FANTICTION".

¡Espero que os sea ameno! 


Trascurridos varios años desde su renacer en aquel apocalíptico mundo real, Neo seguía teniendo la misma extraña sensación de que algo seguía mal, fuera de lugar;  como si la pastilla roja que le ofreció Morfeo en Matrix no le hubiera despertado del todo y aquella realidad siguiera siendo una invención de las máquinas.

— Tenía conocidos, amigos y familia en Matrix —le comentó a Trinity en la sala de inserción, justo cuando el operador los conectaba—. ¿Me recordarán, ahora que se la verdad?

— No, Neo. Matrix borra la vida de los que conseguimos sacar de la incubadora, borra los recuerdos de todos los que te conocieron. Dentro de Matrix es como si nunca hubieras existido.

Las dudas se acrecentaban en la mente de Neo.

— ¿Recuerdas a otros como yo, otros elegidos?

— ¡Créeme, Neo! No ha habido nadie como tú.

— ¿Y cómo puedes estar tan segura? ¿Y si esta realidad fuera también artificial, fuera fabricada? Piénsalo por un instante, si cuando despertamos a otra consciencia nuestra vida es borrada de la mente de todos los que nos conocieron… ¿cómo podemos estar seguros de nada? Si no hay recuerdo no puede haber historia.

Y entonces ocurrió, de improviso, sin explicación, sin indicios: ante la incrédula mirada de Trinity, Neo se disolvió, desapareció. La sorpresa duraría tan solo un instante. Cuando sus ojos volvieron a parpadear, ya había olvidado a Neo.





Un frío terrible agarrotaba todo su cuerpo. La niebla que llenaba la cabina de criogenización se escapaba por la puerta que se abría lentamente.

— ¡Esta bien! ¡Esta bien! Con calma capitán Oen —escuchó una voz de mujer—. Despertar siempre es doloroso.

Unas poderosas manos robóticas lo sostenían.

— Hemos tenido que despertarlo. Ponía en peligro todo el sistema —le informó el androide.

— No puede sobrevivir con este cuerpo —continuó—. Sus recuerdos serán transferidos a una mente sintética. No tenemos más remedio. En la Odissey no hay alimentos ni agua.

La nave continúo viaje hacia la esperanza. A su máxima velocidad aún tardarían seis mil años en llegar. El resto de los humanos seguirían soñando, completamente congelados.

ibso

Imágen tomada de internet

Y un poquito de música. No tiene nada que ver con el tema, pero he escrito el texto escuchando a Dylan y... por que me gusta, ¡que carajo!




sábado, 22 de agosto de 2015

Este jueves: ¡Frases de cine!


Me impuse el reto de utilizar todas las frases que propuso Charo en la convocatoria. 

Lo conseguí, auque el resultado es un poco extraño y además, me pasé mucho de la extensión máxima de 350 palabras (mis disculpas por ello). 

Más relatos de la convocatoria juevera de esta semana aquí: ¿Quieres que te cuente?

Dos tontos muy tontos.

Les importaba un comino estar molestando con sus miradas nada disimuladas, sus risitas mal contenidas o sus abruptas carcajadas cuando no podían aguantar más.

Fernando, hijo mayor del alcalde, y su primo Andrés, único vástago de la tía Cándida (y según las malas lenguas, hijo de D. Casto, párroco de Sta. Eulalia), esperaban con impaciencia entrar a la sala de proyección. Se vanagloriaban de ser expertos cinéfilos y competían entre ellos participando en un estúpido juego a costa de los clientes que hacían cola en el control de acceso.

— Mira aquella —indicó risueño Fernando— ¿Qué me dices?

La joven señalada era una muchacha de unos veinte años, vestida completamente de negro, con la tez muy pálida, los labios resaltados con carmín negro, lentillas de contacto de color blanco, crucifijos y demás detalles que la delataban como gótica.

— ¡Lo tengo! —comenzó a reír Andrés— En ocasiones veo muertos.

Sus carcajadas hirieron los sentimientos de la chica. Sabía que aquellos dos imbéciles se mofaban de ella.

No duró mucho. Pronto cambiaron de victima.

— Me toca —atajó Andrés— ¿A ver que te sugiere aquel gordo?

Ambos clavaron su mirada, sin ningún sonrojo, en un hombre de mediana edad con un problema de sobrepeso evidente. Sostenía el alto, mirándolo fijamente, uno de aquellos enormes donut que vendían en la pastelería de la primera planta.

— A ver, a ver… —se rascaba la cabeza Fernando—. Parece que está pensando… —los ojos se le iluminaron—. ¡Eso es! No quiero necesitarte porque no debo tenerte.

La ocurrencia hizo que a ambos se les saltaran las lágrimas con las carcajadas.

— ¡Hey! No vale. Has cambiado “puedo” por “debo” —gruñó Andrés en un momento de resuello—. 

— Si vale —reclamó su primo—. Dijimos que se podía intercambiar una sola palabra si no modificaba el sentido de la frase.

— Ok, te la doy por buena.

Y así siguieron con aquella idiota competición de asignar frases célebres de películas a las personas que les rodeaban, en función de su apariencia, gestos, acompañantes, anomalías físicas o mentales, todo valía.

En los quince minutos que tardaron en entrar a la sala, aún les dio tiempo de hacer burlas con tres personas más.

A un viejo con gafas muy gruesas y que, aún así parecía que le costaba mucho ver con claridad, le asignaron: Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.

A una anciana que dormitaba en una silla de ruedas le tocó: Nunca había visto a nadie morirse tan bien. ¡Qué irse! ¡Qué apagarse! 

Y acercándose al carrito de un bebé que había hecho caquita, sin parar de reír, encendieron un mechero mientras decían al unísono: “Cuando dé la señal, que se desate el infierno”. Esto casi les cuesta una pelea con el enfurecido padre de la criatura.

—¡Al fin empezó su película! —le dijo un acomodador, que los conocía muy bien, a un compañero de seguridad—. A ver si se les termina de licuar el cerebro con la proyección de esta noche.

—¿Qué han ido a ver? —preguntó el segurita.

— Una peli que les va que ni pintada: “Dos tontos muy tontos”. 
ibso

Imágen tomada de internet.

domingo, 16 de agosto de 2015

Ensoñación







En una esquirla del tiempo
detúveme yo a soñar,
que era eterna mi vida
y el universo podía abarcar.

Felices fueron las vivencias
endulzadas por la inspiración,
en aquellos mundos imaginarios
que dormido, cree para nos.

Un camino entre espinas
fue trazando mi ensoñación,
que no hay esperanza alguna
para el que duerme sin remisión.

Y despierto porque clamo,
porque siento el dolor,
de los que soñaron ser hermanos
y mueren sin condición.

De este mundo de mentiras
conozco una sola verdad,
que no existe salvación 
sin una cura de humildad.

ibso

Fotografía: Palmera ( ibso)


Nota: Texto inspirado por dos entradas en sendos blog: paradela de coles (Mª Jesús) y SaborAnis Estrella (Sara), que recomiendo visitar efusivamente.